Derivado de vivir

Índice
  1. Derivado de vivir
  2. La derivación de responsabilidad

Derivado de vivir

La situación de verse derivado de vivir es un escenario complicado al que se enfrentan muchos empresarios, autónomos y personas físicas. En ocasiones, estos individuos se encuentran en una posición en la que han asumido la responsabilidad personal de su sociedad, lo que puede generar deudas muy elevadas e imposibles de pagar en todos los casos.

Para solucionar esta situación, es necesario recurrir a mecanismos jurídicos como la ley de la segunda oportunidad. Esta ley permite a empresarios, autónomos y personas físicas cancelar todas sus deudas y comenzar de nuevo.

La derivación de responsabilidad

En el ámbito de la responsabilidad tributaria, la Ley General Tributaria establece hasta tres supuestos de responsabilidad que pueden aplicarse a los administradores. Estos supuestos se encuentran recogidos en los artículos 42 y 43 de la LGT.

En primer lugar, el artículo 42.1 a) de la LGT establece la responsabilidad solidaria para aquellos que sean causantes o colaboren activamente en la realización de una infracción tributaria. En el caso de los administradores, dado que su función implica la gestión de la economía societaria, es posible que puedan ser considerados como causantes o partícipes de una infracción tributaria.

Por otro lado, los artículos 43.1 a) y 43.1.b) de la LGT contemplan dos supuestos de responsabilidad subsidiaria de los administradores. La responsabilidad subsidiaria implica que los administradores serán llamados a pagar la deuda solo si el deudor principal y los responsables solidarios no han podido hacerlo. En el primer supuesto, la responsabilidad de los administradores deriva de la comisión de infracciones tributarias por parte de la entidad jurídica. En el segundo supuesto, la responsabilidad surge del cese de actividad de la entidad jurídica, teniendo esta obligaciones tributarias pendientes.

En ambos casos, es necesario que se demuestre la concurrencia de negligencia en el administrador. Esto implica que se debe demostrar que el administrador no liquidó y disolvió la sociedad en el plazo establecido por la ley, además de probar su negligencia o culpabilidad.

En resumen, la derivación de responsabilidad es un tema complejo que puede afectar a los administradores de sociedades. La ley de la segunda oportunidad ofrece una solución para cancelar las deudas y comenzar de nuevo en caso de encontrarse en esta situación.

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